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Full text of "Pecar sin malicia : juguete cómico en un acto y en prosa"

8 3 9 1 

PECAR 



SIN MALICIA 



JÜGDÉTB CÓMICO EN UN ACTO X U PROSA 



ORIGINAL DE 



D. JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ DE ALRA 



Representado por primera vez con gran aplauso y bajo el título 
[ de PEDRO G'DIEXEZ,"en el teatro de Variedades, de Madrid, 

el 26 de Febrero de 1886, y bautizado de nuevo por su autor, des- 
pués de muchas representaciones, al sab?r que babia ya otra 
| f pieza con el mismo título. 




MADRID 

Tipografía de Gregorio Estrada 

Doctor Fourquet , 7 



1886 



PECAR SIN MALICIA 



PECAR 



SIN MALICIA 



I0GOETE CÓH1CQ EN l.\ ACTO Y EN PSOSA 



ORIGINAL DE 



D. JOSÉ MARÍA GUTIÉRREZ DE ALRA 



Representado por primera vez con gran aplauso y bajo el título 
de PEDRO GIMÉNEZ, en el teatro de Variedades, de Madrid, 
el 26 de Febrero de 1886, y bautizado de nuevo por su autor, des- 
pués de muchas representaciones, al saber que habia ya otra 
pieza con el mismo título- 



MADRID 

Tipografía de Gregorio Estrada 

Doctor Fourquet , 7 

1886 



El autor se reserva tocios los derechos 
que le coucede la Ley de propiedad lite- 
raria. 

Queda hecho el depósito que la misma 
ley prescribe . 



REPARTO 



PERSONAJES. ACTORES. 

D. a RITA D. a Luisa Rodríguez. 

PETRA Aurora Rodríguez. 

PEDRO GIMÉNEZ D. José Valles. 

D. SEVERO José Portes. 

CESAR Andrés Ruesga. 

JUAN acento gallega ó asturiano». . . Eduardo Sanceez. 



La acción en Cádiz, casa de B, Severo. Época presente. 



660068 



ACTO ÚNICO 

Sala de paso : puertas al fondo y laterales ; muebles modestos. 

ESCENA I. 

Doña Rita, Petra, D. Severo, éste con carta. 



Rita ¡Pero cuánto tardan, Dios mió! 

Severo Es que desde aquí al muelle hay una tirada muy, 
larga. 

Rita ¡Y luego, Juan es tan posma y tan torpe! Dios 
quiera que no lo eche á perder todo. Mira, 
Petra : vete á acabar de arreglar por allá den- 
tro. (Pausa.) 

Petra (Aparte.) Y yo que queria enterarme 

Rita ¿No me has oido? 

Petra Sí , señorita , sí ; pero estaba acabando de quitar 
el polvo á estos muebles. 

Rita Luego acabarás. 

Petra Bueno; me voy. (Aparte.) ¡Pues no andan con po- 
cos tapujos! 

Rita Y no vengas hasta que yo te llame. 

Petra Está muy bien. (Váse.) 



— 10 - 
ESCENA II. 

Doña Bita, D. Severo 

Rita t Qué curiosa! Estos criados son de lo más imper- 
tinente 

Severo Por fortuna los dos son nuevos en la casa; no co- 
nocen á tu marido, y por esa parte no hay 
riesgo. 

Rita ¿Llevó Juan el nombre bien apuntado? ¿Y las 
señas? 

Severo El nombre, sí; pero las señas sólo de memoria. 
Hay que tomar todo género de precauciones. 

Rita Hemos llegado á Cádiz, hace apenas una semana; 
y como no nos conoce nadie, no es posible que 
sospechen 

Severo Tienes razón ; y mucho más si él viene disfra- 
zado 

Rita Por supuesto que vendrá. ¡Y yo, casi ciega, ape- 
nas podré verle! 

Severo No te aflijas. Ya sabes que el-médico me ha dicho 
que te curarás pronto. 

Rita ¡ Quiéralo Dios ! Pero léame usted otra vez su 
carta. 

Severo Oye. (Leyendo.) «Mi querido papá: Me he resuelto 
á ir á esa á todo riesgo. Bien sé que me va en 
ello la vida; pero hace ya tres años que estoy 
lejos de mi patria, sin poder abrazar á mi hijo 
y á mi esposa enferma y ciega. ¡Pobre Rita, 
cuánto estará sufriendo! 

Rita (Enjugándose las lágrimas ) ¡ Tiene razón, que sufro 
mucho! 

Severo (Continuando.) »Con la entrada de mi buen amigo 
Enrique en un alto puesto del Ministerio de la 
Guerra, tengo fundadas esperanzas de que se 
consiga para mí un • decreto de indulto ( por 
supuesto sin que yo lo solicite). 



— 11 — 

Rita ¡ Siempre su manía de no pedir ningnn favor al 

gobierno ! 
Severo Y hace "bien; ¡la dignidad ante todo ! 
Rita Pero papá , ¡ si hoy ya nadie la tiene ! 
Severo Eso dicen los que no son capaces de conservarla. 
Pero continúo. «Llegaré á Cádiz, sin falta, en 
el vapor del 12, á no ocurrir algún contra- 
tiempo: iré perfectamente disfrazado y con el 
nombre de Pedro Giménez. Conviene que se 
trasladen ustedes al punto ya dicho , con algu- 
nos dias de anticipación , y tomen una casa 
sola y en sitio algo excusado. Ni usted ni Rita 
deben salir al muelle á esperarme : basta con 
que envien un criado, que no me conozca, para 
que lleve mi reducido equipaje y me conduzca 
á la casa. Hasta que lleguemos á Madrid con- 
servaré, sobre todo ante los criados, el dis- 
fraz que adopte, para que nadie sospeche. El 
vapor en que he de tomar pasaje saldrá de aquí 
dentro de quince dias. ¡La impaciencia me 
consume! Mil abrazos para usted; diez mil 
para Rita; ¡un millón para mi hijo! Nos vere- 
mos pronto. — Césae.» 
(Dobla la carta y se la guarda. ) 
Rita ¡Pobre esposo mío! ¡ siempre tan cariñoso y tan 

bueno! 
Severo Ya lo ves: no puede estar más terminante. 
Rita ¡Maldita sea la política! ¿Qué necesidad tenía él 

de meterse en esas cosas? 
Severo Las convicciones, hija mia, las convicciones. 
Rita ¡ Ya ve usted qué caras nos cuestan ! 
Severo ¡Ya llegará el dia en que se lo remunere todo la 

patria ! 
Rita ¡Sí, la patria! ¡Usted y él son un par de bendi- 
tos!... Trabajando siempre para que medren 
otros ; y luego , cuando vengan ¡ los suyos! 
como ustedes los llaman, ni siquiera les harán 
caso. Entonces saldrán á relucir los bullangue- 



- 12 — 

ros de siempre, con la camisa vuelta del revés, 
y ustedes se quedarán con un palmo de boca 
abierta, después de haberse comprometido y 
de haber causado inmensos disgustos á la fa- 
milia. 

Severo ¿Qué entienden de eso las mujeres? 

Rita Que ¿qué entendemos? ¡Ay! Si se guiaran uste- 
des por nosotras, de otro modo andaría el 
mundo ! 

Severo (Mirando el reloj . ) ¡ Estoy en ascuas! Desde que se 
anunció la entrada del vapor, ya hay tiempo 
de sobra para que hayan desembarcado los pa- 
sajeros. (Pausa.) Mira: yo, "como quien no quie- 
re la cosa, voy á alargarme hacia el muelle, á 
ver si lo veo. Si por casualidad lo encuentro en 
la calle, no le diré nada, no haga el diablo que 
todo se descubra; me vendré detrás, y 

Rita Yo voy con usted. El niño está durmiendo ; y si 
despertare, lo cuidará Petra. 

Severo Pues anda; arréglate pronto. 

(Rita entra por la i uerta izquierda, y sale luego en traje 
de calle.) 

¡ Tres años ya! ¡Parece que fué ayer cuando lo 
despedimos en Barcelona! Y si no andamos 
listos.... lo pescan como á los otros infelices. 
¡Gracias á que el barquero tuvo serenidad bas- 
tante para cubrirle con su capote! ¡La políti- 
ca! ¡ Quién sabe si mi hija tendrá razón! ¡Pero 
qué sería entonces de la patria! 

Rita ¡Ea! ya estoy aquí. Me cojo del brazo de usted, 

y (Llamando) ¡Petra! ¡Petra! 

(Voz de Petra dentro . ) ¿ Señorita ? (Se presenta, puerta 
derecha ) 

Rita Mira : ten mucho cuidado con el niño. Nosotros 
volvemos pronto. Si entre tanto viniera Juan 

con con un sujeto desconocido; uno que se 

llama Pedro Giménez, le dices que no tardare- 
mos; lo llevas á mi cuarto; lo instalas en él; le 



— 13 — 
das cuanto pida de la casa : lo tratas con mu- 
cho respeto y con mucho cariño. Si te pregunta 
por mi (y aunque no te pregunte), le dices que 
la impaciencia me devoraba: pero que aquí le 
espera mi corazón. Llévalo, si tardamos, á don- 
de el niño duerme para que le dé mil besos y 
abrazos, que después, ya se los daremos jun- 
tos. Hasta luego. 
(YáseconP. Severo por el i 



ESCEXA III. 



Petra. 



Pues, señor: que me enmielen, si entiendo una pa- 
labra de este lío. La señora es casada, y el ma- 
rido está fuera hace mucho tiempo. Tiene con 
su padre, nada menos que desde Madrid, á es- 
perar á un sugeto que debe llegar en el vapor, 
y que se llama Pedro Giménez. Este no es el 
marido de la señora, que, según tengo entendi- 
do, se llama D. César; y sin embargo, me dice 
que lo instale en su propio cuarto, que lo trate 
con mucho respeto y con mucho cariño: que le 

. franquee cuanto hay en la casa; que lo lleve a 
besar y abrazar al chiquitín, en tanto que ella 
vuelve para abrazarlo juntos, y que, pregunte, 
ó no, por ella, le diga que aquí se deja el cora- 
zón esperándolo- (Pausa.) ¡A no ser que sea su 
hermano!.... Pero si ella no tiene hermanos, se- 
gún dicen: y además, el apellido de Giménez es 
muy distinto del suyo. Tamos, que no lo entien- 
do! (Escuchando.) Me pareció que lo había oído llo- 
rar Voy á ver. T.--. se por la puerta derecha.) 



14 



ESCEXA IV. 

Juan, Pedro. 

Juan Por el foro.) Por aquí, por aquí. 

(Entran en escena: Juan, con una pequeña maleta; Fepro, con 
el traje de licenciado del ejército de Cuba y su tubo de lata 
con ancha ciüta ) 

PEDRO (Con acento andaluz muy marcado.) Yamos aya. 

Juan (Llamando.) Petra ¡Petra! Avisa á la señorita y al 
señor, que ya está aquí el viajero. 

Pedro (Aparte.) La casa es de buten. 

Juan Pero siéntese usted, señorito, mientras yo voy á 
ver dónde esta Petra. ¿Xo le lie dicho á usted 
que está en su casa? (Aparte.) ¡Y qué bien sabe 
representar su papel! 

Pedro Pus mira, me vía sentá; porque tantos días sin 
mové los pinreles luego, cuanto uno da cua- 
tro pasos, se cansa como si liubiá uno andao 
una legua. (Se sienta. Jcan se va por la puerta derecha. ) 



ESCEXA Y. 



Pedro. 



¡Yaya, que con lo que á mí me está pasando hay 
pa compone una historia! Me dan mi lisensia y 
me embarco. Como no tengo padre, ni madre, ni 
perrito que me ladre, venía echando mis cuen- 
tas po er camino, sin saber qué partió habia é 
tomar pa encontrar moo y manera é yenar la 
andorga á poco trabajo. Yegamos á Cái; sarfco 
á tierra en er niueye y me ise er sagento: — ¿No 
oyes tú? Ahí hay un hombre que te busca. — ¿A 
mí?— ¿No te yamas tú Pedro Giménez?— El mes- 



- 15 - 

mo. — Pues por tí anda preguntando. Y ayego al 
hombre, y me ise con mucho misterio: — Véngase 
usté conmigo:— ¿Yo? — Usté: lo están esperando 
en casa; la señorita está con los brasos abiertos; 
jase ya ocho dias que lo aguardamos. — Eso será 
á otro. — No creo que venga en er vapó otro Pe- 
dro Gimenes; además, las señas son esáutas. — 
Pues vamos aya, dige yo, ¿qué se pué perder? 
Una güeña casa, una güeña mesa y una güeña 
mosa .... ¿qué más pué apeteser un cristiano? Y 
aquí estoy. Si es equivocasion, aya veremos por 
dónde salimos; y si es la suerte que viene á 
buscarme, no hay rason pa que yo le güerva 
las espardas. Aquí está otra ves mi hombre. 



ESCENA VI. 



Juan, Pedro. 



Juan 

Pedro 
Juan 



Pedro 

Juan 



Dice que han salido, pero que volverán muy 
pronto. 

Lo que es yo, no tengo priesa. 

Ya es inútil que usted disimule, señorito. Yo soy 
un sirviente de confianza, y aunque nada me 
han dicho, lo sé todo. Pero no vaya usted á des- 
cubrirme con el señor ni con su hija. 

Pero ¿qué es lo que tú sabes? 

¿Yo? Mire usted, señorito: la que á mí se me vaya, 
que la recoja otro. 

Acaba, hombre, acaba. 

(Con mucho misterio.) Usted no es usted. 

¿Que yo no soy yo? 

Hablemos claro; pero no les diga usted que yo lo 
he puesto en el secreto. 

Suértala de una ves; suértala, que yo no me be- 
rreo con naide. 

Si lo hace usted por probar mi fidelidad, no lo ex- 



Pedro 



Juan 



Pedro 



— 16 - 

traño; pero ya se convencerá usted de que soy 
un criado leal, y quiero que usted sepa que lo 
sé todo. Mire usted: anoche, sin querer y sin in- 
tención ninguna ¡porque á mí no me gusta me- 
terme en lo que no me importa), oí una con- 
versación de la señorita y su padre, y por ella 
me enteró de que usted es el marido de ella y 
el papá del niño que está allá dentro; que hace 
tres años que salió usted huyendo de España 
por causas políticas, y que hoy vuelve usted dis- 
frazado y con el nombre de Pedro Giménez á 
los brazos de su familia, y con la esperanza de 
que su causa se concluya sin que lo molesten 
en adelante. ¿Quiere usted que le diga más? 
Pues se llama usted D. César 

(Levantándose.) ¡Quita aya, hombre: tú estás so- 
ñando! 

Bueno, ya no insisto más; respeto los motivos 
que usted tenga para seguir disimulando; pero 
no disimulará usted, de seguro, cuando vea á la 
señorita y le eche los brazos al cuello. ¡Y qué 
hermosa está, señorito! Yo no la conocí de sol- 
tera; pero hoy, le digo á usted que hace raya 
donde quiera que se pone. Lástima que no esté 
buena de la vista; pero los ojos están claros y 

hermosos. Voy á ver si Petra sabe (Se acerca á 

la puerta derecha y llama.) ¡Petra! 

(Aparte.) Pues, señó: este hombre me está ponien- 
do los dientes largos con esa mujé, que según 
parece es la mia! 



ESCENA VIL 

Dichos, Petra. 



Petra Estaba dándole al niño unos vizcochos (Repa- 
rando en Pedro. Aparte.) Este debe ser. (Alto.) Usted 
perdone, caballero. 



- 17 — 
Pedro No liay de qué, cara é rosa. 

Petra (Aparte.) ¡Qué amable es! (Alto.) Tendrá usted muy 
cansado. 

palo se cansa uno 



Pedro ¿De qué? En esos cabayos 
pero es de no cansarse. 
¿Quiere usted tomar alguna cosa, señorito? 



Petra 
Pedro 
Petra 



Estimando, prenda. 

Es que la señorita me encargó mucho que, mien- 
tras ella volvía, pusiera á la disposición de us- 
ted cuanto hay en la casa; que le ¿Ligera que su 
corazón lo espera á usted con la mayor impa- 
ciencia; que lo instalase en su mismo cuarto, y 
que lo llevara á darle muchos besos al niño, en 
tanto que ella vuelve para besarlo juntos. 
Pedro ¿Too eso te encargó? Pues bendesia sea su boca y 

la que me lo anuncia, salero! . 
Petra Yaya, señorito: no disimule usted más. Si Juan y 

yo estamos ya enterados de que usted es el 

marido y el padre de pues? 

Pedro (Aparte.) A que me jasen creer que soy yo er ma. 

rio de y er padre de Veremos si, cuando 

venga mi mujer, se empeña también en conven- 
serme. 
Petra Pero ¿dónde está el equipaje? 
Pedro ¿Er mió? Yo no traigo más que esa maleta. 
Petra Pues voy á llevarla al cuarto de la señora. 
Pedro La cosa parece que va de veras! 
Petra (Cogiendo la maleta.) Venga usted, le enseñaré la alco- 
ba y (Entra por la puerta izquierda.) 

Pedro (Siguiéndola.) Si pasa argo, yo no tengo la Qurpa; 

son ellos los que 

Juan Parece mentira que haga un soldado licenciado 

tan perfecto! No, y lo que es buen mozo, sí, es 

buen mozo. No es extraño que la señorita lo 

quiera tanto. 

Pedro (Saliendo con Pbtr a). ¡Várgame Dios! Chiquiya: ¿y es 

ahí aonde voy á dormir yo esta noche? 

Petra A no ser que prefiera usted dormir solo 

2 



- 18 — 
Pedro Mira: siento ya un jormigueo po er cuerpo!- 



Hombre! pasan cosas en la via, que si uno las 
cuenta, le isen que son puras invensiones! 

Petra ¿No quiere usted ver al niño? 

Pedro Prosupuesto! hijo é mi arma! ¿Aonde está? 

Petra Venga usted conmigo. (Entra por la puerta derecha.) 

Pedro ( Siguiéndola. ) Contigo me iría yo jasta la mesma 
grloria! 



ESCENA VIII. 



Juan, Doña Rita. (Empieza á oscurecer. I 



Rita 



Juan 
Rita 
Juan 
Rita 
Juan 



Rita 
Juan 

Rita 



Juan 



Pedro 
Juan 



Papá me acompañó hasta la puerta y se volvió al 
muelle, porque estaba entrando otro vapor, y se 
empeñó en esperarlo; pero yo, con el cuidado 
del niño 

La señorita! 

¡Ah, Juan! Has venido solo! 

(Con misterio. ) Está ahi. (Señalando á la puerta derecha.) 

¿De veras? ¿No me engañas? 

Viene con un disfraz de licenciado del ejército, y 
parece que lo hubiera sido toda su vida; pero es 
su esposo de usted. 

¡Cómo! ¿Tú sabes? 



No hay que disimular. Don César me lo ha confe- 
sado todo. 

Juan! por Dios, Juan: no vayas á comprometer- 
nos! Sí, es mi esposo; el padre de mi hijo; pero 
tú á nadie se lo dirás, porque va en ello su 
vida! 

Descuide usted, que yo soy un hombre honrado. 

Pero finge su papel de un modo A usted 

misma le va á costar trabajo el conocerlo. 
(Se oye dentro dar muchos besos, y la voz de Pedro que grita:) 

¡Hijito mió! hijo é mis entrañas! 

¿Lo oye usted? Está acariciando al niño. 



— 19 - 
Hita Hasta la voz ha mudado. ¡Ay! ;Cómo me late el 

corazón! Voy á sorprenderlo. 
Juan Aquí viene. 
Rita Déjanos solos. (Váse Jcan, foro derecha.) 



ESCENA IX. 



Pedro, Puta. 



Pedro ( Entrando.) Y er chiquiyo es jermoso como un an- 
gelito er sielo. 

RlTA (Corriendo hacia él con los brazos abiertos.; ¡Esposo de 
mi alma! 

Pedro (Abrazándola.) ¡Esposísima e mi corason! (Aparte.) 
¡Y qué bien güele! Paese como si abrasara una 
perfumería! 

Rita (Llorando.) ¡Cuánto be sufrido! 

PEDRO (Limpiándose los ojos con un enorme pañuelo de algodón pin- 
tado que saca del pecho.) ¡Pues y yo! (Aparte.) Y es 
bonita como una rosa! 

Rita De tanto llorar, me be quedado casi ciega. 

Pedro (Aparte. ) Bien se conose. 

Rita Pero, sentémonos, ídolo mió. (Se sientan.) ¡Ay, no te 
veo bien! 

Pedro Como está escuro 

Rita Hasta tu voz me parece distinta. 

Pedro Es que estoy argo refriao. 

Rita Deja ya ese modo de bablar, que me parece que 
no es mi César. 

Pedro Eso, con er tiempo 

Rita (Cociéndole una mano.) Hasta tu mano me parece 

mucbo mayor y áspera y dura como la de 

un obrero. 

Pepro Es que be pasao muncbos trabajos. 

Rita Pero báblame como antes: como siempre. ¿Te has 
acordado mucbo de tu Rita? 



- 20 — 

Pedro Toos los dias, máj e tresientas mir veses. 

Rita (Tocando el tubo de lata.) ¿Y qué es esto? 

Pedro Eso es er canuto é la lisensia. 

Bita ¡Qué previsión, y qué buen disfraz lias buscado! 

Pedro Me paesió que asin de argo le ha é servir á uno 

er pesqui. 

Rita Mira: ya es inútil disimular; los criados saben 
quién eres. ¿Qué te ha parecido el niño? ¿Le has 
dado muchos besos? 

Pedro Por poquito me lo como. 

Rita ¿Pero no me preguntas por papá? 

Pedro ¡Ah! es verdad; no me acordaba! ¿Y papá? 

Rita También ha sufrido horriblemente. Como te quie- 
re tanto! Aveces, hasta ha llorado conmigo, 

sobre todo desde que empecé á enfermar de la 
vista. 

i 

Afortunadamente, no. 
¡Qué lástima! 



Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 
Pedro 
Rita 
Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 
Rita 
Pedro 



¡Probesiyo! ¿Y también se ha queao siego? 



¿Eh? 

Qué lástima, que yo no hubiera podio estar á su 
vera. 

Está muy viejo. 

Eso será por la edá. 

No tiene más de cincuenta y tres años. 

Si; pero sincuenta y tres años siempre son más 

de medio siglo. 

¿Y qué es eso para un hombre? 

Es verdá; pa uno solo no es muncho. 

¡César mió! Pero, en saliendo de ésta, ya no volve- 
rás á meterte en otra. ¿Verdad? 

Ya no más. Esta es la úrtima. (Aparte.) ¿De qué se 
tratará? 

¡Ya ves cuál ha sido la suerte de tus pobres com- 
pañeros! 

No podia ser más mala. 

¡Fusilados! 

(Dando un brinco ) ¿Eh? 



Rita 
Pedro 
Rita 
Pedro 

Rita 



Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 

Rita 

Pedro 



Rita 

Pedro 
Rita 



— 21 - - 

¿No lo sabías? 

Ni una palabra. 

No habrás leido los periódicos. 

Yo no los leo nunca. (Aparte. ) Como que me estor- 



¡Oh, gracias, amigo mió! Esa resolución me dice 
que has tomado lecciones de la experiencia; que 
mis consejos han servido de algo, y que renun- 
cias por mí á la maldita política. 
Ni siquiera me acuerdo ya der santo é su 
nombre. 

¡Qué feliz soy! 

Pues no que yo! 

Dime: ¿tienes confianza en que tu amigo Enrique 
te sacará con bien del apuro? 

Como si lo tuviera en la mano. 

Parece que él es muy amigo del ministro. 

Uña y carne: como que se han criao juntos. 

Juntos!.... siendo uno joven y el otro 

Es decir que como son der mesmo pueblo 

Pues yo creí que el uno era andaluz y el otro na- 
varro . 

Sí; pero como están tan serca 

¡Jesús! ¡Has olvidado completamente la geografía! 

La sí; cuando uno viaja muncho, es lo primero 

que se borra é la memoria. 

¿No tienes ganas de tomar algo? 

No; más bien tengo ganas de dormir. Ya he visto 
la arcoba y la cama y me entró un sue- 
ño!.... (Bostezo prolongado). 

Pues anda vé, si quieres, y acuéstate. Yo esperaré 
á papá para darle la noticia; dejaré dormido 
al niño, y luego iré también á acostarme. 

Bueno; pero que no tardes; porque lo que es yo, 
no me duermo jasta que tú yegues. 

Pierde cuidado. (Yáse Pedro, puerta izquierda). 



— 22 - 

ESCENA X. 

Rita, luego Juan. 

Rita Parece mentira que un hombre cambie tanto en 
tan poco tiempo! ¡Ay! me parecia que lo habia 
perdido ya para siempre! Y la costumbre de 
fingir ha dado hasta otro giro á sus frases. Lo 
hará por temor á los criados. ¡Pobre César! 
Cuánto no habrá tenido que trabajar, cuando 
sus manos, antes tan finas y delicadas, están 
duras y encallecidas y hasta mucho mayo- 
res! (Pausa). Pero mi papá ¿que será que no 

vuelve, habiéndome dejado subir sola y sabien- 
do que de noche no veo absolutamente nada? 
f Llamando.) ¡Juan! 

ESCENA XI. 

JDicha, Juan. 

Juan (Presentándose en la puerta del foro) Señorita? 

Rita Mira, Juan: tu amo, el pobre, como venía tan can- 
sado del viaje, se ha acostado temprano, y no 
quiero que nadie me lo despierte. Estáte ahí. 
cerca de la puerta, y cuando venga papá, le di- 
ces que no haga ruido; que ya lo abrazará ma- 
ñana. ¿Oyes? 

Juan Sí, señora. ¿Y habrá que buscarle ropa mañana 
mismo, aunque sea hecha, para que se quite el 
disfraz que trae? ¡Y qué bien le sienta, y cómo 
finge!,... hasta en el hablar. Yo creí que me 
habia equivocado. 
Rita Él tiene mucho talento y una flexibilidad asom- 
brosa. Hasta á mí misma me hizo dudar en un 



23 

principio. Couque vete 4 la puerta y no te 

descuides; que yo me v uifio, J «* 

go me acostaré también, si papá tarde mucho, 
Yáse - t va>\ foro ¡aquie! 



ESCENA XII 

Rita. Tetra. 

Petra Entrando por la puerta derecha)- S. 

durmió va. después de tornar sus bizcochos. 

Bita Voy á darle unos cuantos besos antes 

me. Y esta noche tengo que doblarle la ración. 
;Av. Petra: qué contenta estoy! 

Petra ¡Ya lo creo! 

Rita Cuidado, hija rnia: cuidado con decir a nadie que 
tenemos en .-asa un hombre extraño. 

Petka ;Extraño! ;A qué son esos misterios, si ya sabe- 
mos todos que es sn esposo de usted? Por mi 
narte. nadie ¿abrá ni una palabra. 

Rita Dios te lo pagará, v nosotros también, pesóme s 
agradecidos. Guando lleguemos ¿Madrid 5 ya 
esté en salvo, te regalaré lo ene tú quieras. 

Petka Señorita: d 1™ Soy Y* inte***™* 

Pita Vamos á ver al niño. 

Petra Vamos. 

ose las dos por la puerta olere. 



ESCENA XIII 

Doa Severo. Pon Cesar Juas 



TOAK 



¡Quién será éste que viene con el señor? 

Severo Ya ve,: si no se me ocurre esperar el desembarco 
del 01ro vapor, llegas y nc encuentras á nadie. 



— 24 _ 
Me parece un sueño que estés v-, „„ • 
ten gamos que temer nada O ■ * 9 7 ÍUe no 
*ar Rita cuando te vea ó ñor 7° V* * ^ 

¿:r ™" d " •""■ ""?•■ ««• «- *¿ 

Severo ¿Quién? 

Ju an (Con misterio.) Él. 

Severo (Con extrañeza. ) ¿Él? 

Juan 



Apenas llega del viaje Es natural Y ] a seflori 

a debe también haberse acostado. Y tiene "" 

S E v* E0 Pero"./ 6SPU " C ! 6 treS años de - veril *" 

^ ^ K0 ^ ei <> ¿de quién hablas? 

" ^tf 1 ^ de *j ^ don Pedro Giménez, del que 
yo*a a buscar al vapor; más claro, de maiddo 
déla señorita. Venia cansado de viaj^y 
Osap . p tqUetaet *^ de particular? J ' 7 

Sr sr t ¿r e . ese hombre ^ «*■*« 

Puedo! , T 70 e " gríe « 0! (ADo»S E v í80) . 
Pues bien; á no me mandó usted á esperar á un 

prr:tr° y -^-— ei: 



Pedro Giménez? 
Severo Sí; ¿y qu é? 
Juan 



Que o encontré, cuando saltaba en tierra; que le 
t aje a casa, como usted me encargó; que entró 
allí y e dio un centenar de besos á su hijo; que 

ufir a seaorita; * ne se ~¡é¿¿, 

que se abrazaron; que él dijo que tenia sueño..... 
que la señorita creo que lo tenía también 

que me encargó que no lo despertaran y creo 

que, como es natural, estará al lado de su ma- 



Si ¡Jesús! ¡Jesús! 

César ¡Rayo de Dios' 

Juan Tero ¿qné tiene todo eso de extraño, para que us- 
tedes se pongan de esa man 

César ¡Pero ese hombre está loco, ó lo estoy yo, que no 
le he arrancado la lengua con que acaba de ul- 
trajar á mi esposa! 

Juan ¡Cómo! usted el esposo de 

Severo Sí, hombre: sí. ¿Qué galimatías es éste? ¿Qué hom- 
bre es ese que nos has traído á casa, y que está, 
según dices, al lado de mi pobre hija! 

Juan Señor: ¡pero esto es cosa de perder el juicio! 

César [Furioso.] ¿En dónde está ese hombre? ¿En dónde 
está? 

Juan Pues ahí. en la alcoba de la señora. Yo no ten- 
go la culpa. 

César Voy ahora mismo á descuartizarlo! 

Severo Espera. Aquí llega Rita. (Sale por la puerta derecha ) 

ESCENA XIV. 

Dichos, Rita, Petra 

César ¡Y yo que venía tan lleno de ilusiones! 

Rita ¿Pero qué voces son esas? 

Petra ¿Quién será ese hombre? 

Severo Ven acá, hija mia. 

César ¡Venga usted acá, señora! 

Rita ¡Esa voz! 

Severo Es César: es tu esposo. 

Rita Ya lo sé, pero; ¿por qué se ha levantado? Yo en- 
cargué mucho que no lo despertasen. 

César Pero si yo acabo de llegar en este momento! 

Rita ¿Estoy yo soñando? Si hace más de una hora que 
Juan llegó con él á casa; si se acostó hace ya 
un gran rato. 

César ¿Quién? 



— 20 — 

Rita Tú. Per cierto que yo fui á acostarme cou el niño j] 
para no molestarte. 

Severo Pero si tu marido entra conmigo en este mo- 
mento. 

Rita Vamos: esto es una casa de locos. ¡Solo eso me 
faltaba! (Llora.) 



ESCENA XV Y ÚLTIMA. 



Dichos, Pedro, en mangas de camisa. 



Pedro Pero, señores ¿qué bulla es esta? ¿Quién grita así 
dentro é mi casa? 

César ¡Venga usté acá! (Cogiéndolo de la mano y en tono amena- 
zador.) ¿Quién es usted, y qué hacía usted ahí 
dentro? 

Pedro ¿Que quién soy yo? Er marío de esa señora. Lo 
que hacía, no le importa á usté ni á naide. 

César Hinqúese usted de rodillas, picaro ladrón , que 
ahora mismo va usted á morir! (Sacando un revól- 
ver.) 

Pedro Por María Santísima, señor: ¿yo qué culpa tengo? 

César ¡De rodillas, digo! 

Pedro Bueno; yo me jincaré: pero no me mate usté, sin 
oírme. 

César ¿Quién es usted? 

Pedro Un probé lisensiao del ejército é Cuba. (Se levanta.) 

César ¿Y por qué se ha introducido usted en esta casa? 

Pedro Yo no me he introducido, señor: ese hombre 
'Señalando á Juan.) fué er que me trujo. Yo venía 
en er vapó que yegó esta tarde: al sarta en er 
mueye, oí que preguntaban por mi nombre: 
¡Pedro Gimenes! ¡Presente! dije yo, creyendo 
que íbamos á pasar lista; pero ná; er señó me 
cogió e la mano; se echó al hombro mi maleta, 
y me jiso entra aquí, disiéndome que me aguar- 
daban mi esposa y mi hijo. Yo comprendí deje 



\ i que era una equivocasion; pero póngase 
usté en mi luga, y dígame usté si no hubiera 
jecho lo mismo. A la señora, yo no le he dao 
más que un abraso, y si en evo he pecao ha sio 
sin malisia; oréamelo usté po este puñao e cru- 
~ura cruzando las manos.' Ahora, jaga usté de mi 
lo que quiera. 

Sita Cés ie tiene la culpa de todo esto más que 

la desgracia de mi vista. Yo desconfiaba, por- 
que ni la voz. ni el acento, ni la frase eran cosa 
. Hasta las manos, todo era diferente: pero 
el misterio, el disfraz, el peligro que habia para 
ti 

César Gracias á Dios ya no hay ninguno: pues Enrique 
me envió el decreto de indulto, sin que yo lo 
pidiese. 

Sita ¡Gracias á Dios! 

Severo Pero ¿qué hacemos de este hombre? 

Cesas IAPedro- Ven acá. ;Es cierto que te llamas Pedro 
Giménez? 

Pedro Sí. señó: natura e Carmona: y he servio sanco 
años, tres meses y nueve dias en er regimiento 
e er Principe. Ahora, si usté quiere, pegúeme 
un tiro en mita e la moverá! (Se arrodilla.') 
Pero le juro á usté que la señora está pa mi 
como María Santísima. 

César Levanta. (Lo hace.) 

Pedro ¿Ale perdona ns 

César Te perdono, porque al fin tú no tienes la culpa, 
(Aparte.) y porque, en medio de todo, pude salir 
peor librado. 

Kita ¡Esposo mió! 

César Desde mañana á ponerte en cura, para que. si 
hay peligro, y quieres, puedas evitarlo, a Juan.) 
Tú. toma. (Dándole un rnntapié.) para que otra vez 
abras más el ojo: y tú. (A Pepro, que se vuelve xara 
que le dé otro, dándole unas monedas. ) Anda á buscar 
tu maleta y toma, para que pagues la posada 



— 28 — 
esta noche, y lo que te sobre, para el viaje. 

Pedro (Queriéndole besarla mano) ¡Muchas gracias, señorito! 

César ¡Ah! Y cuidado con la lengua, porque también ] 
soy militar y tengo malas pulgas. 

Pedro Que me parta un rayo si por mí se sabe una pa- 
labra. 

Petra Creo que el niño está llorando. 

Rita Ven, César, lo callaremos entre los dos. 

Pedro (Deteniéndolos.) Un instante, y usté perdone, mi 

César Coronel. 

Pedro (Cuadrándose y haciendo un saludo militar) Mi coronel: 
con su premisio voy á isir dos palabras á estos 
señores, que tienen cara e ser gente amable. 

(Al público.; 

Como á ustedes los respeto 

Y quiero á mi coronel, 
Suplico, por mí y por él, 
Que nos guarden el secreto. 
Yo guardarlo les prometo , 
Aunque á su honor no hice ultrajo; 
Voy á buscar mi equipaje, 

Y en seguida á una posada. 
¿No me dan una palmada? 
¡Pues hice un bonito viaje! 

(Cae el telón.) 



FIN DEL JUGUETE. 



OBRAS DRAMÁTICAS DEL SISMO AUTOR 



REPRESENTADAS EN LOS TEATROS DE MADRID, 



La elección de un diputado, comedia. . . 
Diego Comentes (primitivo) drama.. . . 

ídem zarzuela 

-ídem refundido (el 3.° nuevo). . . 
Hombre tiple y mujer tenor, comedia. . . 
Empeños de honra y amor, drama. . . . 

El zapatero de Jerez, drama 

Una mujer literata, comedia 

La Koca encantada, melodrama 

Vn club revolucionario, comedia . . . 
Un infierno, o la casa de huéspedes. ^ 
Aventura de un cantante, zarzuela . . . 

La flor de la serranía, zarzuela 

-Un auto de prisit u. zarzuela 

-Un jaleo en Triaua. zarzuela 

Kemedio para una quiebra, comedia. . . 

El tio Zaratán, parodia 

La mujer de dos maridos, comedia. . . . 

-Un dia de prueba, drama 

■Un verso de Virgilio, comedia. . 

-El hijo de la Caridad, comedia 

•Vanidad y pobreza, drama 

-Los españoles en Méjico, drama 

•Un recluta en Tetuan, comedia. . \ . 

-1S64 v 1865, revista 

-La dote de Patricia, fábula lírico-dramática, 
Kevista de un muerto, juicio del año 1865. 
-Por amor al arte o la escuela de declamación, 
-Enfermedades secretas, comedia política. . 
-La Estrella de Pelen, drama religioso. . . 

-1866 y 1867) revista 

-D. Carnaval y IV Cuaresma, zarzuela . . 

-Los farsantes, sátira. . 

-Las aleluyas vivientes (Kevista prohibida). 

Consolar al triste, comedia 

-El Castillo del Eantasma, melodrama. . . _ 
¿Quien sera el rey': o los pretendientes, revista. 

-Maese Gorgorito, zarzuela 

-Pecar sin malicia, juguete cómico. . . 



ZsOTA. La propiedad de las obras mareadas c 
gen, perteueee al autor. Las que no lleven el 



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verso. 

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cu este — signo al 
mismo sicno han 



sido enagenadas. y su propiedad pertenece a distiutas empresas 



OBWS DRAMÁTICAS DEL MISMO AUTOR 



KP] 



DE MADRID. 



La elección de un diputado, comedia 

lego Comentes (primitivo) «Irania 
ídem zarzuela . 
—ídem refundido (el 3° nuevo) 
Hombre tiple y mujer tenor, come 
guípenos de honra y amor, drama 
M zapatero de Jerez, drama. 
Una mujer literata, comedia. 
La Poca encantada, melodi 
Ln club revolucionario, co: 
Un infierno, ó la casa de huóspec 
Aventura de un cantante, zaraié 
La ñor de la serranía, zarzuí ; , 

— Un auto de prisicn, zarzuela. . 

— Un jaleo en Trian a, zarzuela, 
flemedio para una quiebra, cor. 
El tio Zaratán , - 

La mujer de q 

— Un día de prueba, drama! 

-Un verso de Virgilio, comedia.' '. 
—M hijo de la Caridad, comedia. 

— V an idad y pobreza . drama . . 
-Les españoles en Méjico, drama. 
-Un recluta en Tetuan, comedia. 

-18G4 y 1865, revista. ... ' ' 

-La dote de Patricia, fábula lírico- dramática. 
-Levista de un muerto, juicio del aro 1865 
-Por amor alarte ó la escuela de declamación, 
-enfermedades secretas, comedia ..olítica 
-La Estrella de Belén, drama religioso. . 
-1866y 1S67, revista. . . . . 

-D. Carnaval y D. a Cuaresma, zarzuela . 
: Los farsantes, sátira. . . 
-L»s aleluyas vivientes 

Consolar al triste, comedia. 
-El Castillo del Fantasma, meYxlrama. '. 

¿Quién será el rey? ó los pretendientes, revista. 

-JViaese Corgoiito, zarzuela 

¡in malicia >mieo. 



1 act< 
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™-w.2T ' f PWf 3 ^ de J as obras marcadas con este — signo si 

margen, perteaece_al autor. Las que no lleven el mismo signo han 

lo ' y W propiedad pertenece A distintas empresas.